La suerte o desgracia en nacer
Charo Carrera Pereda
21 de junio de 2024, 12:37
A raíz de la polémica surgida por la decisión de traer 180 inmigrantes a lo que era antiguamente el restaurante “El pozo” en Villarrodrigo, y ante el aluvión de protestas sin justificar que ha habido, Mi hija, con 16 años, escribió lo siguiente:
“Nazco, no elijo donde, no elijo cuando.
Nazco, entre ocho miles de millones de personas, entre guerras, hambre y pobreza.
Nazco para vivir, pero solo sobrevivo.
Nazco, y crezco.
Nazco, y a cambio de separarme de mi familia, amigos, alejarme de casa miles de kilómetros, y dejar atrás una vida, me dan la oportunidad de crear una nueva, una mejorada.
Acepto, quisiera de mayor poder trabajar en algo que me guste y que mis hijos no pasen por lo que yo he tenido que pasar.
Acepto, y me alejan de todo, para encontrarme con nada, vacío.
Una nueva vida me espera.
No consigo papeles, viajo ilegal, lo que no saben es que lo estoy pasando fatal.
Nuevo país, nueva lengua, nueva gente.
Gente, que juzga, que habla, que critica.
Gente, gente y más gente, que sin pensar por lo que has tenido que pasar, habla de que robaremos o violaremos.
Nunca se me había pasado por la cabeza.
Gente, gente y gente, amenazan, insultan sin piedad, organizan huelgas, ¿contra qué? Contra la vida de personas que no eligieron donde nacer.
A pesar de la mala gente, siempre hay rayitos de luz en medio del nubarrón, con eso me refiero a las personas que nos ayudan, nos acogen, nos protegen.
Esas si son buenas personas, las que antes de juzgar, se ponen en los zapatos del otro.
A pesar de todo lo pasado, y por pasar, le agradezco a la vida una nueva oportunidad.
Quizá podré vivir “.
Lucía Rey- 2008