EL MINISTRO "PISA TERRONES O ADOBE"
Demetrio Gordo Diez
8 de marzo de 2024, 11:58
Más o menos conocido como personaje, el exalcalde de Valladolid Oscar Puente, se ha hecho famoso como político, más por sus llamativas formas y expresiones con que se dirigía o se dirige a los oponentes de la corporación municipal o de los partidos políticos. Que por lo que su gestión ha aportado como valor añadido al frente de la Casa Consistorial de los Pucelanos.
Quizá si algo se puede añadir que haya supuesto una colaboración a su fama, sean las expresiones dolosas muy habituales en su vocabulario, que para nada benefician a los Vallisoletanos.
Si faltaba algún condimento especial a la desordenada política nacional que practica Pedro Sánchez, donde la soberbia y los comportamientos de psicópata, son habituales e indispensable en sus fomas. No ha sido menos llamativa la no participación, en la sesión celebrada en el Congreso de los Diputados, donde el debate iba sobre su propuesta de aspirante presidente del Gobierno.
Con el mayor descaro y con todas las faltas de cortesía parlamentarias posibles de Pedro Sánchez, para los representantes y asistentes a la sesión en la cámara de los diputados, delegó la defensa de sus propuestas en la persona del entonces exalcalde de Valladolid Oscar Puente.
No es nada que pueda sorprender, que la intervención de Oscar Puente en términos políticos, fue su bautizo de sangre a nivel nacional. Que con sus deplorables expresiones y malos modos desde la tribuna de oradores dirigiéndose a la oposición, formalizó la foto de su presentación ante la sociedad española. No creo que deba estar muy satisfecho del encuadre de su imagen a nivel nacional.
Las recompensas a los servicios prestados vendrían a continuación, lo importante que Pedro Sánchez ha dado con la tecla que escondía el esbirro adecuado en la persona de Oscar Puente, capaz de cumplir y aceptar órdenes, cual lacayo que se postra a los pies de su amo.
Tampoco de la intervención del exalcalde se podían esperar grandes cosas, al final uno da de sí lo que aparenta y cada cual tiene sus propias tragaderas. Bien sabe Oscar Puente por la cercanía y proximidad que le toca, en la zona de Castilla y León las personas que se expresan como él, con virulencia o inducen en sus formas a la tozudez, se les suele señalar con el adjetivo de este es “Un Pisa Terrones o adobe”.
Para aquellos que no encuentren la traducción literal aplicada al caso, terrones son los pedazos de tierra que voltea el arado en un terreno que esta ligeramente aspero, seco y duro. Un adobe es un mazacote mezcla de barro y paja. Una vez seco, se empleaba en el pasado para la edificación paredes, su utilización era muy propia en el medio rural en Castilla y León.
En la actualidad, Oscar Puente “El Pisa Terrones o Adobe” ha sido compensado con la cartera de ministro de Transportes y otros añadidos. Que no se olvide que su antecesor en el cargo, fue cesado sin que Pedro Sánchez haya dado ninguna explicación y actualmente dado de baja en el PSOE. Quizá y a la vista de las informaciones que van saliendo, razones haya más que suficiente para ello, pero también los gestos son importantes.
Bajo mi opinión creo que el ministro Oscar Puente ha llegado de la política de provincia, a la que practica La Moncloa equivocado. Sin ninguna duda para alguien que no sirve para otra cosa, estar en política y llegar a ministro debe ser el no más. Ya no lo tengo tan claro si estar a las órdenes de Pedro Sánchez compensa o es suficiente con no quererse uno mismo.
Es solo una impresión mía y como tal la expongo. Observo que el ministro Oscar Puente esta viviendo el nombramiento del cargo como en un estado de frenesí, su permanencia de continuo en los medios de comunicación lleva al error de confundir de que ejerce; si de portavoz del gobierno, de vicepresidente o de ministro.
Para finalizar decir al ministro, que cuando alguien ostenta la representación de un alto cargo como puede ser el de ministro y pretende participar de todo, por el simple hecho de salir en los medios de comunicación, es un error. Esto le lleva a que su trabajo se disperse y no cumpla con las obligaciones del cargo y cuando le preguntan por los problemas de funcionamiento de los trenes, sus respuestas sea una simpleza, los trenes se rompen.
Tampoco por el hecho de ser ministro tiene como carga adicional ser un sumiso de Pedro Sánchez, ni si quiera la obligación de ser un defensor a ultranza, aplaudiendo sus mentiras y sus estupideces que no son pocas.
Ministro, ponga su trabajo en favor de cumplir con sus obligaciones, deje de especular con la prensa y de decir chorradas, seguro que a todos nos irá mejor incluidos los trenes de Renfe.