SE PINCHA LA RAMPA INCHABLE DE LA MONCLOA
Demetrio Gordo
28 de febrero de 2024, 19:00
No me atrevo a pronosticar si se trata de una casualidad o de un acto de reflexión, aunque estos suelen ser escasos en la vida política de Pedro Sánchez. De todos es sabido los extraños comportamientos del personaje, muestras ha dado más que sobradas, que la soberbia es uno de sus baluartes personales y cualquier reacción fuera de toda lógica en él es posible.
Es bien sabido a la vista de los distintos resultados electorales, que Pedro Sánchez como político y mucho menos como presidente del Gobierno, no es el preferido de los españoles. En todos sus comicios que se han dilucidado en las urnas, siempre le acompañado el distintivo de la derrota, salvo en una ocasión con escasa relevancia.
No hay que negarle su aguerrido espíritu o vocación de poder, aunque a veces la forma de conseguirlo, no sea la más ortodoxa. De hecho, ya ha demostrado el descaro que tiene y con el atrevimiento que actúa, para retorcer los medios establecidos legalmente y situarse con ventaja frente a la oposición.
Tampoco hace ascos si en ello le va el poder, en unirse a otras facciones o grupos políticos minoritarios de distintas ideologías, ya sean nacionalistas, separatistas o comunistas, aunque esto suponga meterse en el charco de la ponzoña de la inmoralidad y con resultados dañinos para la sociedad en general.
Es de esperar, que Pedro Sánchez haya tomado nota del espectro político del mapa de España, después de los continuos “no” en las urnas a sus propuestas. Debería empezar a tomar tierra y ser objetivo con su situación política, la marcha atrás es innegable y la decadencia del político un hecho. No darse por aludido es un error más añadir a su agenda política y una forma de salir por la puerta de atrás a la fuerza.
Después de haber pasado por la criba de las elecciones de distintas autonomías como Andalucía, Madrid, Extremadura, Murcia, Aragón, Valencia, La Rioja, etc. con unos resultados catastróficos para el PSOE. Estaba claro qué ante semejante varapalo, Pedro Sánchez buscaba la forma de resarcirse, conociendo la catadura moral del personaje, no se podía esperar nada donde el sentido común y la lógica tuviesen espacio.
De inmediato y en forma de asalto del poder, convoca elecciones generales en unas fechas tan fuera de lugar como el pasado 23 de Julio del 2023, que pilla por sorpresa y a contra pie, al ser la temporada vacacional, a todos los españoles. No es necesario añadir que el sibilino personaje buscaba una abstención importante en las urnas y que los mecanismos disponibles para emitir el voto por correo le fueran favorables. Algún previsto en sus planes le debió fallar, que le llevó a perder las elecciones, posiblemente el motivo entre otros y no de menor importancia, que los españoles estamos artos de sus bravuconadas y sus mentiras.
En circunstancias similares cualquier persona con un mínimo de dignidad y un poco de responsabilidad, hubiese entendido, que las urnas son jueces imparciales y que su recorrido político en la vida de los españoles había finalizado.
Han transcurrido desde las elecciones ocho meses, en su afán de protagonismo y destacar por creerse el mejor, no ha renunciado a lo que le pedían las urnas. Haciendo toda clase de malabarismos y indecencias administrativas y posiblemente algunas ilegalidades ha conseguido formar un gobierno en precario, con todas aquellas ramificaciones políticas que van contra el orden constitucional y la justicia, bases fundamentales de un país que quiere progresar.
Increíble la postura de Pedro Sánchez que ya en su ajuar incluía el calificativo de soberbio y mentiroso, hoy hay que añadirle algo más y lamentar, que su partido político que el representa, si el PSOE, ha vuelto a los modelos del reciente pasado “la Corrupción”.
El caso Koldo que ha explotado en la casa del PSOE y que la cúpula y sus afiliados lo ramifican, salpicando al exministro de Transportes, Movilidad y Agencia Urbana. Lo sabía Pedro Sánchez antes de dimitir a Ábalos o lo disimula para que las esquirlas no le causen heridas por las que pueda desangrarse.
Madrid- 28/Febrero/2024
Demetrio Gordo