Si nos gobierna un estúpido es que estamos muy representados
José Viñas García
11 de febrero de 2024, 1:58
Ver la televisión, escuchar la radio o leer un periódico se está convirtiendo en un tragarse manipulación tras manipulación. Ya no se esconde nadie, la mayoría tienen un línea editorial marcada y exigida, donde la ideología interesada marca el límite de la desvergüenza de cada cual. Nosotros debemos saber diferenciar cuando es publicidad engañosa o seremos pasto de nuestra candidez cargada de estupidez.
Puede un arbitro, lo vemos cada semana, incluso un VAR con todos los medios equivocarse, pero cuando toma partido y anula un gol legal, todo el arbitraje queda tocado, manchado y hundido.
Así ocurre con el periodismo, pueden plantear todo tipo de temas, incluso dar su opinión, pero cuando vemos manipulación en busca de sensacionalismo o pervertir la noticia, ya sobran interpretaciones, solo queda cerrar ojos y oidos para no sentir más vergüenza ajena.
Escuchar las opiniones de un periodista arbitrario es caer en las redes del engaño cuando no tienes capacidad de analizar por ti mismo el bombardeo de manipulación constante. Sin criterio propio estás a expensas de credos y mentiras. Funcionarás como un robot, repitiendo y creyendo lo que te digan otros. Estarás sujeto a la voluntad, gustos, consejos y caprichos de los demás, antes que al razonamiento personal, al respeto y conocimiento de leyes, derechos y libertades.
Si hay dos profesiones donde la ética, la verdad, la palabra y la honradez deben prevalecer por encima de ninguna voluntad, creencia o exigencia, son: La política y el periodismo.
Son el pilar de una sociedad sana, sin periodistas libres, valientes y fiscalizadores del poder no hay políticos decentes. Son la garantía de cualquier democracia. Si los periodistas denuncian y no amparan la corrupción, los políticos estarán sometidos y obligados a la máxima trasparencia. Pero no, vemos el como son los mismos periodistas (todos los conocemos por nombre y apellido, están cada mañana, tarde y noche en las televisiones cobrando por tomar partido) los que se convierten en correas de trasmisión, en propaganda del poder que les sustenta. ¿Puede un periodista hablar bien del gobierno? Claro, igual que un arbitro anular un gol, cuando sea justo y merecido. En este País están pasando cosas muy graves, un gobierno que lo es, gracias a un pacto indecente con delincuentes y fugados, que les dará impunidad a cambio de su poder. Señores periodistas, eso tiene un nombre, es corrupción. Lo de la amnistía no tiene pase, los mismos beneficiados por ella, serán los que la exijan, tramiten y aprueben. Lo nunca visto, los bandidos nombrando al sheriff y dándose impunidad así mismos. No me diran que no resopla fuerte la indecencia institucional
Si nos gobierna un estúpido, es que estamos muy bien representados. No le culpemos a él.